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miércoles, 2 de marzo de 2011

el mejor amigo del hombre

Hasta ahora hemos hablado de muchisimas nuevas tecnologías que pueden facilitar pero no nos hemos referido a alguien mucho mas importante en la vida de un invidente: el perro guía.


Siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre, pero cuando además hace de guía se transforma en pieza fundamental de la vida de un ciego. Es decir, el perro guía supone, por la seguridad y autonomía que proporciona, una ayuda inestimable en el desplazamiento de personas con ceguera que optan por él como auxiliar de movilidad.


La Fundación ONCE del Perro-Guía es el centro responsable de la selección, cuidado, atención y entrenamiento de estos perros, así como del adiestramiento posterior necesario para la adaptación entre el usuario y el perro-guía asignado.


Pero como ciudadanos tenemos que comportarnos respetando estos puntos:


- No me des de comer ni me llames cuando estoy trabajando. Los silbidos me distraen.
- Si quieres saludarme pregunta primero a la persona.
- Para dar una indicación a mi dueño, no tires de la correa ni me agarres del arnés.
- Recuerda que soy los ojos de una persona. No impidas mi paso a los establecimientos ni transportes. La ley me ampara.
- No me tengas miedo. Ni soy agresivo ni transmito enfermedades.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El perro, el mejor amigo del hombre

El proceso que conduce a un perro a convertirse en guía dura entre 18 y 24 meses y se inicia con la selección de sus amos. La experiencia ha determinado que son tres las razas más apropiadas y utilizadas: el Labrador Retriever, el Golden Retriever –o el cruce de ambas- y el Pastor Alemán.
Sólo la mitad de los perros llegarán a ser guía. Antes, deben superar un proceso que tiene tres etapas diferenciadas: estancia con una familia (entre los 2 y los 12 meses); periodo de adiestramiento (seis meses más) y adaptación a su usuario.
El periodo de adopción en una familia es la etapa de socialización del perro, donde aprende a convivir con personas próximas y extrañas y se acostumbra a situaciones, objetos y sonidos como el transporte público, las tiendas o el bullicio, además de aprender las primeras reglas. Entre los 12 y los 18 meses, el perro trabaja en su fase de adiestramiento, donde logra habilidades específicas, como caminar recto, señalar bordillos o sortear obstáculos.
Al final, llega el momento de asignar el perro a  aquel usuario de características más acordes con las del animal: en un cursillo de tres semanas, perro y usuario aprenden a trabajar juntos. Por delante quedan nueve o diez años de convivencia.

Los usuarios buscan un compañero capaz de integrarlos en la sociedad. Por eso, cuentan con derechos que les garantizan que el equipo perro-ciego puede hacer vida normal, como a deambular libremente en cualquier establecimiento público, o de uso público, o utilizar cualquier medio de transporte.
Esa misma legislación, obliga a los usuarios  a mantener a sus perros en perfectas condiciones higiénico-sanitarias, por lo que, cada seis meses, estos perros son sometidos a análisis y revisiones veterinarias.